«Las comunidades Muiscas»![]()
defensoras del territorio Techotiba
Por: Marta Gómez
Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Samuel Acevedo, Chihiza kuhupkwa Hykakye, coordinador del Consejo Indígena Muysca Chibcha Cundiboyacense (CIMCCB) Regional Mykyta y autoridad del Tejido Comunitario Muysca Teusaca, para que nos contara cómo fue la participación, incidencia y visión de este pueblo en el Portal de la Resistencia durante el Estallido Social en el año 2021.
¿Quién es la comunidad Muisca que reside en la localidad de Techotiba?
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En el altiplano Cundiboyacense somos más de 34 comunidades indígenas Muisca Chibchas que venimos en un proceso de revitalización, recomposición de la cultura y de lo étnico como tal, familias, tradiciones, lengua, educación, economías y gobierno propio. En Bogotá existen varios cabildos, hay unos que están en el marco político del distrito y hay otros que no, son procesos organizativos que tienen sus formas de gobierno propio.
Tenemos conocimiento de que en Techotiba hay gentes de más de nueve pueblos indígenas en sus procesos organizativos: Pijaos, Zenúes, Uitotos, Kichwas, Pastos, Yanaconas, Nasas y Muiscas Chibchas
En cuanto a los Muiscas Chibchas, hay dos comunidades que son dos parcialidades y que tienen asentamiento desde hace más de 20 años en la localidad, la parcialidad Zepkuaskwa Obasuka y el Tejido Comunitario Muysca Teusaca. Son comunidades que pertenecen al Consejo Indígena Muisca Chibcha Cundiboyacense.
Pero, como ya lo mencionaba, también hay varios procesos organizativos que no hacen parte del ejercicio de participación política que ha abierto el distrito desde hace más de una década, una política obstruida y cerrada. Nosotros como indígenas Muiscas Chibchas hemos ejercido nuestra autonomía en el territorio, en el marco de caminarlo, defenderlo y mantener nuestros usos, costumbres y tradiciones dentro de la localidad. También, venimos haciendo un ejercicio de participación, visibilización e inclusión, frente a políticas públicas y escenarios populares, ambientales y culturales que se desarrollan en el territorio de Techotiba.
¿Cómo se vinculan al Estallido Social y a las acciones que se llevaron a cabo en el Portal de la Resistencia?
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Las comunidades indígenas nos organizamos como parte del Estallido Social a nivel distrital y estuvimos coordinando el ejercicio y los escenarios de participación, tanto culturales como de resistencia, de interlocución, defensa de los derechos humanos y como guardia indígena.
Vale la pena resaltar que, el hecho de que la Minga Indígena del suroccidente colombiano haya cogido tanta fuerza a nivel nacional, dio pie a que las autoridades y los procesos organizativos de los pueblos indígenas cobraran protagonismo y relevancia, en poder generar un acompañamiento a la protesta y al fortalecimiento de la lucha social.
En ese momento, nosotros como comunidades indígenas, que hacemos parte de la localidad, teníamos un importante liderazgo ante el ejercicio institucional y ante los procesos sociales. Por eso, decidimos hacer parte de la construcción social y organizativa en el Portal de la Resistencia. En esa misma línea, al ser nosotros Muyscas Chibchas, es decir, el pueblo nativo y originario de este territorio, éramos quienes interlocutábamos con las demás autoridades indígenas. Los compañeros de la Minga del CRIC, de AICO, de AISO y de otros procesos organizativos nacionales de los pueblos indígenas, se contactaban con nosotros en el escenario de poder llevar a cabo un ejercicio orgánico, una seguridad propia de nuestras comunidades y también del territorio.
Colaboramos en derechos humanos, desde el acompañamiento como guardia indígena y guardia popular. En el marco del ejercicio de resistencia en el tema de seguridad, evitando la infiltración de estamentos paramilitares en el espacio. También, en la interlocución con el Estado, con la institución y con la policía. Ya que como autoridades, podíamos estar en esos escenarios y en las mesas de concertación.
Lo otro, fue el tema de la coordinación en el marco de la alimentación de las comunidades, de la salud comunitaria. Era un ejercicio que implicaba estar constantemente y, sobre todo, desde nuestros liderazgos cuidar a los demás procesos que llegaban, para que pudieran cubrir el escenario, en un territorio que no conocían.
También como custodios de unos saberes ancestrales, tratamos de generar un foco de aprendizaje sobre el territorio, hacia la gente que se encontraba en la movilización: familias, jóvenes, que salían por primera vez y que no tenían mucho conocimiento sobre los orígenes, la conformación y el movimiento territorial. Asimismo lo pedagógico desde el ejercicio de armonización espiritual, un ejemplo: la huerta en el Portal de la Resistencia, que aún se mantiene y aún se recogen frutos, se encuentran los arbustos los arbolitos, las planticas. Están todavía como símbolo de resistencia frente al Portal.
El aporte cultural de nosotros fue estar pendientes de lo que nos correspondía: apoyar la lucha social, la digna rabia y la rabia organizada frente al acaparamiento de los Estados, de los gobiernos y la invisibilización de las inequidades.