comunitario y afectivo

«Danzas para la recuperación de la memoria ancestral»

desde un sentido de lo comunitario y afectivo 

Por: Sandra Marcela Calvachi Mora

 

 

El Semillero Munay Thukkuri de la localidad de Techotiba entreteje las voces, las danzas, los ritmos, lasmusicalidades y los afectos por medio de los cuales se recuperan las tradiciones de los pueblos indígenas, como formas de rescatar las raíces ancestrales que nos habitan, en contra posición a una mirada colonialista, individualista, occidental y capitalista. Entonces así, danzar músicas tradicionales del folclore de los Andes a la final se convierte en formas de resistencia desde el Sur. Pensar la construcción que emerge a partir de locomunitario, recuperar lo ancestral, danzar para impactar y sentir en consciencia la propia vida, así como la vida con y para otros.

Danzas para la construcción de lo comunitario

La conformación de colectivos que se dediquen a danzar músicas andinas permite la supervivencia ypervivencia de las músicas tradicionales ancestrales que corresponden a nuestros territorios de la América del Sur, lo que hace parte de sus caminos: las artes, las músicas, las danzas, el movimiento, el cuerpo.

En este camino nace el semillero comunitario de danzas andinas Munay Tukkurí en la localidad de Kennedy o mejor llamado Techotiba, conocida ancestralmente como tierras de aguas; donde a partir de diálogos cómplices de amistades, emerge la idea perosobre todo el sentir de crear y con el tiempo de consolidar un grupo de danzantes de las músicas andinas, con el fin de proteger el territorio y los procesos ambientales que se hacen tan necesarios en estos tiempos, reconociendo en ellas una profunda fuerza espiritual, desde el reconocimiento del Taita Inti y de la Pachamama como el centro de las esencias más profundas y originarias.

En el semillero todos pueden opinar, expresar sus intenciones, sus sentires, sus propuestas, sus pasos, suscoreografías, claramente con un docente liderando el proceso, quien orienta lo técnico, lo tradicional, mencionando que desde su postura se auto reconoce como aprendiz, en donde se es: conocedor y desconocedor,acompañante y líder, hablante y escucha, docente y aprendiz, lo cual cobra un valor muy importante, porque de alguna manera es una forma de recobrar el sentido de lo comunitario, donde se empieza por la comprensión de que todos ocupamos un lugar en donde se aporta, sugiere y participa desde formas horizontales.

Entonces, con el semillero se desarrolla y fortalece la capacidad de reconocer al otro como un sujeto pensante, sintiente, relacional desde lo afectivo, por eso la conformación del semillero de danzas andinas no seconvierte solamente en una puesta en escena, una coreografía o una presentación sino que aparte de ello se convierte en oportunidad de consolidar una comunidad, que sienta la danza, pero que también sienta los afectos en el relacionamiento con el otro, con el compañero danzante, con el docente que enseña, se convierte en la oportunidad para disfrutar la danza y encontrar una comunidad donde uno se resguarde en lo personal, en las relaciones, en las risas, en los abrazos, en las bromas, en la palabra dulce, donde se antepone lo humano y la mirada sentida del otro.

También están los afectos, las amistades y las experiencias en donde hay opiniones y perspectivas contrarias,en donde surgen a su vez tensiones, diferencias, incomodidades, pero a la final se pueden encontrar momentos para el diálogo, la palabra, la escucha y la contemplación de posibilidades que reten a encontrar caminos para avanzar, con lo incómodo, fuerte e inquietante que pueda llegar a ser.

Las danzas, el encuentro con el otro, el tejido colectivo, con todo lo que ello abarca, vienen siendo formas de irrumpir con una postura desde el individualismo, lo que implica que cada sujeto deje de centrarse solamente enél o ella misma y se inmiscuya en sus contextos, en las comunidades, lo cual vendría siendo una forma de rompercon la naturalización de las opresiones, que nos ha dejado el colonialismo y el sistema capitalista, porque así como propone Baro (2021) desde la psicología de la liberación debemos romper con todo aquello que nos lleva al individualismo y convertirlo en lo común, lo comunitario, el encuentro con el otro, por más desafiante, tensionante, retador que pueda ser.

Repensarnos lo tradicional desde la ancestralidad

Es importante romper el paradigma colonizador, recobrar la memoria ancestral, retomar todo lo que aquí se sabe de los pueblos originarios y como esto a su vez genera conmoción, cuando se observa que la mayoría depersonas colombianas no saben sobre sus culturas, sobre sus raíces, su ancestralidad desde el origen, sino desde una implantación colonizada. En las danzas encontramos las esencias desde lo espiritual y lo terrenal, permiten ir transitando la apropiación de la cosmogonía andina.

Es recordar que el colonialismo ha tenido incidencia en lo más profundo de la mente humana, como forma de control y dominación. Una de sus vertientes principales ha sido la destrucción, desvalorización e infravaloración sin límites de las culturas de los pueblos; lo cual tiene que ver con su historia, sus artes, su oratoria, su educación, dado que estas empezaron a ser vistas y narradas desde unas lenguas que no eran las propias, y empezaron a implantarse narrativas que asociaban características de atraso, de humillación, deevidenciarlo como negativo, como lo salvaje, generando a partir de ello un odio, un rechazo, un desprecio hacia lo tradicional y cultural de los pueblos originarios. Thiong´o (1981)

En estas construcciones donde las artes vienen siendo esos elementos negados, rezagados y rechazados por el colonialismo, se hace importante desde el semillero recobrar y darle vida a las músicas y danzas en sus sub géneros, dado que cada una de estas está anclada a un lugar, a la tradición de un país o un territorio específicamente de la América del Sur, con toda una cosmovisión y cosmogonía; pasando por Ecuador con el San Juanito, Bolivia con los Tinkus y la saya, Argentina con el Carnavalito, entre otros. Con músicas bien compuestasen lo que se refiere a lo musical, instrumental y sonoro, donde las zampoñas, las quenas, los charangos, los bombos, las chajchas dan paso a unas composiciones y por ende a unos sentires, al despertar de unas memoriasmuy profundas y antiguas que habitan en quienes se auto reconocen desde estas raíces.

Impacto de las danzas andinas

Para recuperar la memoria ancestral debemos unirnos como colectivos, tejer en comunidad, por ello en el Semillero Munay Tukkurí no solo se trata de encontrar un espacio para la danza, sino un espacio para compartir palabra en torno a todo lo que tiene que ver con lo que rodea los ritmos andinos, con el fin de que se expanda elconocimiento, el saber, las prácticas, las costumbres que de ellos se derivan y por qué no hacerlas partes vivientesen nuestra cotidianidad.

Del mismo modo, también la invitación es a que se genere una reflexión en torno a la conformación de grupos danzarios, para que nosolamente se creen con el propósito de una puesta en escena, una postura artística, que si bien tiene un profundo valor, también implica asumir unas posturas políticas; en defensa de lo comunitario, de los afectos, de la vida, del medio ambiente, etc. Como diría Maturana (2001) el sentir, las emociones son decisivas en la convivencia y en el compartir humano y se convierten en disposiciones dinámicas que definen los dominios de acción en las que los sujetos se desenvolverán, considerándolas también un acto incluso ético y político.

De igual forma, para que los grupos también comprendan y reflexionen que los saberes sobre las danzas ytodo lo que a ellas corresponde debe expandirse, es decir debe compartirse sin ningún tipo de recelo, distancia, envidia, superioridad, sino que más bien son saberes, usos y costumbres que deben expandirse en la mayor medida a nivel territorial, en cuanto a lo que tiene que ver con lo local, lo distrital, lo regional, nacional y por qué no, lo mundial; que el mundo sepa que aquí en Colombia danzamos desde las tradiciones originarias, que somosamericanos del Sur, que se están llevando a cabo ejercicios de memoria para la pervivencia de nuestras tradiciones.

También, es una invitación para que se creen y consoliden grupos en torno a las artes, a la recuperación de esta memoria ancestral, que sean asequibles a la población, en términos económicos, es decir, que no se conviertaen un privilegio el poder acceder a ellos, ya sea por que cobran una alta cantidad de dinero para pertenecer o porque simplemente se pone dentro de una élite a quienes pertenecen allí. Las apuestas comunitarias van a favor en que la participación en las artes no sean un privilegio, sino que sea incluso un derecho, una forma donde todos puedan ser y hacer, donde hay una retribución en el marco de las posibilidades sociales, económicas, familiares y culturales.

En el Semillero Munay Tukkury, agregado a lo anterior se acompañan los procesos de danzas, con espacios que se han denominado “Palabreos Andinos”, los cuales son espacios de circulos de palabra que nacieron con el objetivo de conocer más sobre cada danza y a su vez sobre la cultura que le rodea. Son circulos donde a parte de la palabra se comparte el canto, el alimento, el tejido, la reflexión sobre la vida misma y las maneras en que cada quien la ha caminado, permitiendo un encuentro de narrativas cercanas o distantes, que a la final permiten una unión desde la comprensión de las subjetividades y desde lo que nos convoca, nos une y nos fortalece desde lo común.

Y es así, como un elemento transversal a todo el proceso tiene que ver con la importancia, el uso y la conciencia de la palabra tanto hablada, pero también de la palabra escuchada, donde se comprende que todo se arregla, se resuelve hablando, y más allá de ello, escuchando, razonando, sintiendo en torno a lo que el otro comparte desde su experiencia, que viene siendo igual de valiosa e importante que la propia. Por tanto, implica llevar a cabo actos conscientes de escucha, de atención con el otro para darle un lugar en los encuentros de danza. Si bien, el acto de escuchar tiene que ver con darle sentido a las palabras del otro, y a partir de estas crear otras palabras para que interactúen varios universos, entonces así, escuchar significa entrar a estados de deliberación, de expresión y comunicación. (Márquez – Fernández, 2011)

Al finalizar cada encuentro, cada ensayo, se cierra con un corto palabreo, donde se hace un balance del encuentro para escucharnos en torno a cómo nos sentimos, cómo vivimos la práctica, qué reflexiones sacamos de lo que ocurrió allí en torno a la vida, en torno a lo que sucede en la cotidianidad, haciendo la analogía de que lavida es una danza y que cada cosa que pasa allí tiene que ver también con lo que pasa afuera. Es un momento para agradecer a gran padre y madre, a las esencias, a la Pacha mamá el permitirnos la voluntad de estar allí, el movimiento, el encuentro, la vida para poder danzar, intencionamos semanas, tiempos, encuentros desde la tranquilidad, la abundancia, la consciencia, la luz.

Para cerrar y citando a la compañera Stefania: «Danzar es un acto de alteridad. Reconocer que el otro, con su silencio, su diferencia, su historia, es sagrada y tiene lugar. Fue otredad hecha ofrenda: cada cuerpo distinto en el tejido. Rezo en movimiento, palabra tejida con el cuerpo, recordar que todas las hebras son necesarias para que el tejido no se rompa. Son abrigo. Aquí en Colombia sabemos de ausencias y retornos. Las danzas andinas de otros países, nos recuerdan que también somos montaña».

 

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