«El imperio va por Cuba»

Por: Luis Eduardo Tiboche

 

 

La orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero de 2026 que declara a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de los Estados Unidos, extrema las medidas del bloqueo que por más de sesenta años han impuesto los gobiernos norteamericanos contra el pueblo cubano.

En esta orden ejecutiva se acusa a la isla de albergar y apoyar movimientos terroristas como Hamás y Hezbolá; aliarse con países hostiles y permitir el despliegue de “sofisticadas capacidades militares y de inteligencia” de Rusia y China, que ponen en peligro la seguridad de Estados Unidos y de la región.

Amenaza con aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba o que se nieguen a acatar las medidas dictadas en la orden ejecutiva. La administración de los Estados Unidos y los sectores más retardatarios anclados en Miami y liderados por Marco Rubio pretenden un cambio de régimen definitivo en Cuba con un mayor estrangulamiento económico y comercial.

El bloqueo contra el pueblo cubano y su gobierno, sobrepasa ya el medio siglo y ha afectado estructuralmente el desarrollo y crecimiento de Cuba. Los motivos —a diferencia del robo y apropiación descarada de los recursos naturales de los pueblos, como es el caso de la agresión a la soberanía del pueblo venezolano— se concentran en el odio de los mismos cubanos asentados en Miami, junto a la dirigencia del imperio encabezada por Trump, contra un pueblo que ha sido modelo de soberanía, solidaridad internacional y justicia social, pese a las adversidades mismas del bloqueo criminal.

Para el modelo norteamericano sigue siendo inaceptable que la revolución cubana se haya declarado abiertamente socialista; que haya expropiado y nacionalizado industrias y bienes que, hasta inicios de los años sesenta del siglo pasado, eran propiedad de estadounidenses y con los que mantenían al proletariado y al pueblo cubano en estado de explotación y miseria. Cuba era el burdel de los Estados Unidos y de sus mafias, por eso, no perdonan que los revolucionarios encabezados por Fidel Castro y el Che Guevara hayan orientado el destino de Cuba hacia la dignidad y el bienestar de su población.

No perdonan que la revolución haya superado definitivamente el analfabetismo, pero que además, haya ayudado a otros pueblos a superar este flagelo. No tolera que Cuba tenga un sistema de salud universal y de excelente calidad y que además desde los años setenta haya contribuido con cerca de 600.000 médicos en cientos de brigadas que se desplegaron por diversos países contribuyendo a enseñar y a sanar la enfermedad, sobre todo, de los países del sur global. El imperialismo y sus mentiras han tratado por todos los medios de desvirtuar el papel internacionalista de la sociedad cubana e incluso hoy en Guatemala obligan al gobierno de ese país a sacar todo los médicos de la isla. Israel y los gobernantes de los Estados Unidos no pueden soportar que los cubanos, pese a sus inmensas privaciones, tengan un lugar de acogida y sanación para niños palestinos que sufren el genocidio de estos mismos Estados.

Algunas cifras del bloqueo contra el pueblo cubano

La historia del criminal bloqueo contra el pueblo cubano tiene un largo camino de una política miserable y genocida. La “Ley de Ayuda Extranjera”, sección 620, fue decretada por el presidente John F. Kennedy en el año 1962, con esta Ley se inicia la agresión y el bloqueo contra el pueblo cubano. Posteriormente, se intensifica en el año 1992 con la Ley Torricelli o “Ley para la Democracia Cubana” y en el año 1996, con la Ley Helms Burton se agudizan estas medidas dictatoriales, hasta llegar a las dictadas por Trump en el primer mes de este año.

Hoy se profundiza el bloqueo, en un momento en que la doctrina Monroe renovada por Trump se afana por “volver a hacer grande el imperio” e ir por occidente y por América, desde el Río Grande hacia abajo, como su zona de hegemonía.

Como el asunto no es nuevo, vale la pena dejar algunos datos importantes para profundizar sobre lo brutal que ha significado para los cubanos esta política y superar las mentiras y narrativas que achacan la crisis al “régimen de los Castro” como lo catalogan desde Miami:

  • Desde inicios de marzo del 2023 hasta febrero del 2024, el bloqueo causó daños y perjuicios a la economía cubana en una cifra calculada en 5,5 millones de dólares. Se estima que el bloqueo a la economía cubana desde el año 1962 hasta finales del año 2024 estaba cuantificado en más de un billón de dólares. Igualmente, de no existir el bloqueo el PIB en la economía de la isla para el año 2024 sería del 8%.

 

  • Entre los años 2021 y 2024, más de 45 bancos internacionales cesaron sus operaciones en Cuba, el país perdió proveedores tradicionales de América Latina y Europa y se vio forzado a disminuir a la mitad su capacidad para comprar en el mercado internacional productos para la producción de medicamentos. En el mayor momento de complejidad por la pandemia del COVID-19. Pese a esto, en la isla las muertes por pandemia fueron mucho menores que las de otros países en la región, y Cuba tuvo la capacidad de crear vacunas contra el COVID-19 que fueron probadas y garantizadas en su misma población y luego enviadas a otros países en el marco de la solidaridad y no del negocio. A diferencia del modus operandi de las farmacéuticas transnacionales y los gobernantes que hicieron fortunas con el miedo, la enfermedad y la muerte de millones de seres humanos en el planeta.
  • La cancelación de contratos, la negativa de las navieras a llevar carga hacia Cuba, la imposibilidad de comprar productos tecnológicos con componentes de la industria de Estados Unidos, ha impactado de manera significativa el sector de la salud, el cual es un derecho universal para el pueblo cubano, generando tensiones con los pacientes, el personal médico y los profesionales de la salud. Servicios de radioterapia y diferentes áreas quirúrgicas se ven afectados con el peligro para la vida de los pacientes. Los cuales, en los momentos de relativa flexibilidad del bloqueo, tenían una atención garantizada, permanente y de primera calidad. A continuación, un solo ejemplo de los cientos que se pueden citar de este criminal bloqueo y que afecta la salud de los cubanos: “el bloqueo ha impedido el acceso a los dispositivos de la compañía estadounidense Datex-Ohmeda para el suministro de óxido nítrico a los pacientes, el cual es un gas vasodilatador de uso en el proceso postoperatorio, cardiovascular, neonatologías y trasplante pulmonar”. Informe de Cuba contra el Bloqueo, Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, ONU.
  •  El bloqueo económico impide que los campesinos y sus cooperativas puedan tener acceso a insumos, como piezas de repuestos para maquinarias agrícolas, tractores, cosechadoras, e insumos diversos para incorporar nuevas tierras a la producción alimentaria, generando una crisis de desabastecimiento. De igual manera, la producción de carne porcina y aviar se ha visto reducida en este período mencionado, ante la negativa de empresas extranjeras a vender insumos para esta industria. Las pérdidas entre marzo de 2023 y enero de 2024 para el sector de alimentos se calculan en 441.2 millones de dólares.
  • En cuanto al sector educativo, en el año 2023 se afectó la producción de lápices, juegos de plastilinas y los textos escolares para el tercer ciclo de perfeccionamiento del Sistema Nacional de Enseñanza Cubana producidos por la Editorial Pueblo y Educación.

Estos son apenas unos pocos datos que se extraen del informe mencionado y que reflejan las políticas criminales y genocidas que han mantenido los gobiernos de los Estados Unidos contra el pueblo de Cuba en un castigo colectivo, pese a los incontables pronunciamientos de organismos como las Naciones Unidas (ONU), que cada año vota casi que por unanimidad contra el bloqueo.

La solidaridad con el pueblo de Cuba un imperativo de los pueblos de Abya Yala

La lucha por la defensa del pueblo cubano y del pueblo palestino, no es una lucha por la defensa de dos pueblos solamente, es una lucha que debe entenderse y asumirse como una defensa de los pueblos y de la vida en el planeta. Es una lucha contra el fascismo y el neonazismo encarnado hoy en Estados Unidos e Israel, con la anuencia de una Europa decrépita y decadente.

La articulación y el fortalecimiento de la unidad de los pueblos latinoamericanos presionando a sus gobiernos para que fortalezcan y hagan realidad mecanismos de integración como la CELAC, UNASUR o en el plano global, los BRICS, en donde Brasil comete un error estratégico al vetar el ingreso de Venezuela a los mismos.

Es un imperativo presionar a los gobiernos progresistas de la región: Colombia, México y Brasil, para que no se dejen intimidar por los Estados Unidos y continúen el suministro del combustible básico, pero vital, para que la economía cubana no se paralice totalmente, con las consecuencias nefastas para la vida de los cubanos.

De igual manera, acompañar al pueblo venezolano en su lucha porque la dirigencia bolivariana no se deje imponer los dictados de las transnacionales petroleras protegidas por Trump. Lo cual significó la suspensión de los acuerdos comerciales para suministrar petróleo a Cuba, hasta que la isla logre consolidar un modelo que avance en la implementación de energías alternativas a los fósiles.

La lucha de los pueblos contra el imperialismo decadente gringo recién comienza y vendrán tiempos más tormentosos en los que la unidad y la autonomía popular serán la barrera que enfrentará la muerte que arrastra el hegemón tras de sí.

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