
«La Mentiropolitana»
Por: Óscar Heredia
Las mentiras han jugado un papel muy importante en el desarrollo y progreso del ser humano, los embustes y engaños constantes en esta especie se han cultivado con mucha pericia por siglos. La falsedad ha sido el ingrediente principal de la lavaza depositada por diferentes medios de comunicación a la cochada de hombres y mujeres en todas las latitudes de la tierra. Hemos convertido el arte de mentir en una cultura, una característica imprescindible en las relaciones sociales, un común denominador de la palabra, obra y omisión humana.
En estos últimos 2.025 años se ha venido perfeccionando el oficio, se han tenido avances significativos, grandes conquistas territoriales y morales, con bisutería barata han dejado una herencia que se ejerce con vigor en la actualidad. Los espejos siguen dando resultados, el reflejo de la conquista de nuestro continente continúa encandilándonos, sesgándonos del sentido común y la justicia que nos caracterizó como pueblos. Esto no quiere decir que no existiera la mentira en tiempos precolombinos, seguramente sí, pero no lo sabremos porque sobre el origen del oficio de engañar todo es especulación y teoría.
Nuestras regiones siguen siendo amenazadas por el progreso mentiroso, bajo la idea de cooptar y cohesionar territorios donde las grandes ciudades determinan las políticas, presupuestos y recursos naturales de los municipios aledaños, o contiguos a las urbes. Todo esto, en el espejismo del progreso, el desarrollo y la modernidad que avanza como un tren o como un metro elevado sobre los territorios vecinos del gran capital o de la gran capital colombiana.
No es la primera vez que la mentira entra sin golpear la puerta, pareciera que la gente de bien, por ser de bien, no necesita preguntar antes de entrar, como los doctores traen la razón no consultan, estos portadores de progreso se abren paso diciéndonos qué debemos hacer con nuestra comida, nuestra tierra, nuestra agua y nuestra soberanía. ¿Será que los señores y señoras del desarrollo no tienen que pasar por Soacha para traernos la modernidad?, acaso ¿serán inmunes al trancón en el que mantiene y padece el municipio aledaño o adjunto a la capital?, ¿será permisible el desangre de la arteria sur de Bogotá?, es posible que la locomotora industrial e inmobiliaria venga por esa autopista asfaltada y lapidada de corrupción, por esa vía viene el progreso, ese es el color gris esperanza con el que nos pintan el futuro.
Desde la capital viene un rimbombante discurso cargado de interrogantes y supuestos beneficios, nos venden espejos como quimeras del futuro, inflan la burbuja inmobiliaria, subestiman y subvaloran la tierra para voltearla y así, a la vuelta de la esquina, se encarece y se hace feria con quienes pueden pagarla. La gente de bien viene cargada de oportunidades económicas, nos dicen; como tienen plata no roban, aseguran; el dinero culturiza, afirman; el progreso se cultiva en los colegios y universidades privadas de la capital, consideran. El semillero de patrones viene a invertir y a poner en práctica la tradición de clase heredada por políticos y empresarios que han elevado el ejercicio de engañar a su máximo nivel.
En estos tiempos los grandes prestidigitadores ya no se toman la molestia de elaborar un guión para ocultar las falacias con las que conquistan territorios y culturas, vivimos en un mundo donde la mentira es viral y obscena, la desinformación es la gasolina que mueve la máquina que avanza con pasos de animal grande sobre los recursos naturales y sociales de la región del Sumapaz. La sombra del progreso se mueve y compromete el futuro de un vasto territorio con una riqueza incalculable y por ende incomprable, porque como dice la canción no podrán comprar el aire y si lo intentan no vamos a permitirlo.
Los tentáculos de este proyecto ya están en marcha, la maquinaria ya está aceitada y en sus conquistas ya encontramos el hecho de que Fusagasugá haya sido vinculada como cabecera de la región del Sumapaz. Es preocupante, ya que, a partir de esta decisión, se abre la puerta para que municipios cercanos a Fusa como Tibacuy, Silvania y Sibaté estén en la mira del proyecto para ir conformando un eje sólido de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca. Tengamos en cuenta que este pulpo del progreso está proyectado en todo el perímetro rural de la capital, actualmente se adelanta una avanzada en la zona norte: Cota, Tabio, Sopó, El Rosal, Bojacá, Mosquera, La Calera, Funza, Tocancipá, Tenjo, Subachoque, Gachancipá, Facatativá, Zipaquirá y Chía.
Dentro de los artículos que conforman la estructura de esta puesta empresarial con fines de lucro sobre el territorio ajeno están estos ejemplos que demuestran el nivel de descaro y frialdad con la que plantean la gobernanza desde Bogotá para con los municipios vecinos. Téngalos en cuenta para que no coma cuento ni beba especulación.
- Artículo 9: Competencias de la Región Metropolitana Bogotá- Cundinamarca. Ítem 6, la definición de hechos metropolitanos.
- Artículo 16: Componente de ordenamiento físico – espacial del Plan Estratégico y de Ordenamiento de la Región Metropolitana.
- Artículo 17: Lineamientos para la OCUPACIÓN armónica, sostenible y equilibrada del territorio. El Concejo Regional fijará: Ítem 2, definición de las infraestructuras vial y de transporte, servicios públicos (agua, energía saneamiento básico, manejo de residuos) y equipamientos de escala regional.
- Artículo 22: Sistema de toma de decisiones dentro del Concejo Regional.
- Artículo 21: Ley 2119 de 2020, se otorga a este CONCEJO REGIONAL la autonomía para ejercer funciones en los municipios.
La Región Metropolitana o más bien Mentiropolitana se enfrenta con el ejercicio de la juntanza, es el encuentro entre pares el que posibilita vencer la mentira, es en la reunión donde podemos construir estrategias que den frente a estos avances codiciosos, es en el cabildo donde se desenmascaran estos proyectos, porque es la organización popular la que hace llover golondrinas.
El ejercicio de conversar con los diferentes referentes académicos, políticos y comunitarios posibilita la construcción de una realidad basada en la verdad y la justicia, donde se pueda dar voz a los y las habitantes de los municipios y que sean ellos y ellas los determinantes de las decisiones sobre su propio territorio, que se les consulte previamente, porque la Mentiropolitana no puede pasarse la Constitución por la faja, porque no pueden pretender que el voto de unos concejales y concejalas de dudosos partidos sean la ley que se imponga sobre los suelos y cielos de este territorio.
Es ahí, en el círculo de la palabra, donde se tejen las canoas que nos llevarán a puertos donde la verdad, la autonomía y la soberanía de los pueblos se haga respetar.