«Nuestra América»![]()
Convocatoria de Emergencia
El 24 y 25 de enero, en el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería en el centro de Bogotá, tuvo lugar la Cumbre de Emergencia Nuestra América, convocada por la Internacional Progresista y en la que participaron referentes políticos y sociales de más de 20 países de Latinoamérica y el Caribe, así como representantes de Estados Unidos, Puerto Rico, Francia, España y el Reino Unido. El objetivo de este encuentro fue claro: “articular una respuesta colectiva ante el avance militar estadounidense en la región. Además, denunciar la parálisis y fracaso de los organismos multilaterales como la ONU, la CELAC y la UNASUR”.
Después de dos días de diálogos, conversatorios, paneles y reuniones a puerta cerrada, se dio a conocer la “Declaración de San Carlos”, un documento de nueve páginas y dividido en tres partes que expone análisis y compromisos frente a la situación actual.
La primera parte reafirma los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas; los principios de Simón Bolívar en su lucha por un continente libre, de José de San Martín en su visión de una América independiente y soberana, de Benito Juárez en su búsqueda de una paz duradera entre sus naciones y de José Martí en su llamado a defenderlo de la intervención imperialista. También, señala con preocupación la reaparición explícita de la Doctrina Monroe como corolario de Trump, que afirma que los Estados Unidos son una esfera de control exclusiva y trata la soberanía, la democracia y el derecho internacional como impedimentos en lugar de obligaciones. Doctrina que se ha visto desarrollada de manera tangible en la intervención de los Estados Unidos en las elecciones de Argentina, Honduras, la intervención militar en Venezuela, el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, los ataques a los buques civiles en el mar Caribe y el Pacífico, el recrudecimiento del bloqueo económico y comercial contra Cuba, los designios expansionistas sobre Groenlandia, la violación sistemática de derechos humanos de la población migrante que vive en Estados Unidos, las amenazas contra el gobierno de México y la persecución política a líderes de izquierda como Lula Da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Gustavo Petro y Cristina Fernández de Kirchner.
La segunda, afirma que la acción colectiva entre los Estados soberanos y sus pueblos es la única estrategia capaz de resistir un ataque organizado en virtud de la Doctrina Monroe. Reconoce que el acceso universal a servicios públicos de calidad (educación, salud, protección social, energía, agua y saneamiento) es una condición necesaria para una democracia funcional, equitativa y estable. Subraya que ninguna nación por sí sola puede resistir de manera confiable la presión ejercida por el aparato militar y financiero más grande del mundo. Recuerda la creación de organizaciones de los pueblos de las Américas como la CELAC. Reconoce que estas experiencias demuestran que la soberanía no se preserva mediante el aislamiento, sino mediante la cooperación.
La tercera parte, plantea los siguientes compromisos:
“Nosotros, los delegados de la reunión inaugural de Nuestra América en Bogotá, Colombia, afirmamos el horizonte compartido de: un hemisferio que se gobierna a sí mismo, defiende a sus pueblos y habla con su propia voz.
Para avanzar en ese proyecto, nos comprometemos a una estrategia común para resistir la coacción, construir la autonomía a través de la democracia y la integración, y proyectar Nuestra América como una fuerza para la soberanía entre las naciones y la solidaridad entre los pueblos.
Para resistir la coacción, nos comprometemos a:
- Buscar una participación coordinada en los foros multilaterales, incluidas las Naciones Unidas y sus organismos especializados, para defender la Carta, defender la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza y resistir los esfuerzos por normalizar las acciones coercitivas unilaterales.
- Establecer mecanismos para mejorar la coordinación hemisférica y el apoyo mutuo en respuesta a las sanciones, los bloqueos, los esfuerzos de desestabilización y las crisis económicas repentinas, incluyendo la identificación de necesidades comunes, mejores prácticas y vías de cooperación.
- Promover la solidaridad y afirmar la soberanía en todo el hemisferio —desde Cuba hasta Venezuela, desde México hasta Colombia y más allá— ampliando la asistencia médica, alimentaria, energética y de respuesta a desastres; desarrollando enfoques colectivos para mitigar el impacto civil de las medidas coercitivas unilaterales; y afirmando que ningún desafío en nuestra región se enfrentará con una invasión o una coacción militarizada, sino con diálogo y enfoques cooperativos y basados en los derechos ante los desafíos regionales compartidos.
- Apoyar la documentación y el análisis de la coacción y la desinformación, incluidas las medidas unilaterales, la injerencia encubierta y la guerra de información, con el fin de informar la participación diplomática, las estrategias legales y la comprensión pública.
- Fomentar la colaboración entre expertos jurídicos e instituciones para compartir jurisprudencia, evaluar vías de impugnación jurídica y explorar respuestas coordinadas a la coacción ilegal y la aplicación extraterritorial de la ley.
- Defender los derechos de los migrantes latinoamericanos en los Estados Unidos, oponerse a las deportaciones masivas y promover las condiciones de paz, prosperidad y desarrollo democrático en nuestra región.
- Defender los derechos de los trabajadores, promoviendo los derechos sindicales y laborales, incluyendo el derecho a la organización, la negociación colectiva, y la huelga en nuestra región para que ningún trabajador se vea obligado a abandonar su patria en busca de dignidad en otro lugar.
Para reafirmar nuestra independencia, nos comprometemos a:
- Fortalecer el diálogo regional sobre la protección de los procesos democráticos.
- Examinar opciones para una mayor autonomía financiera y comercial.
- Promover la cooperación en materia de soberanía energética, alimentaria, y el fortalecimiento de los servicios públicos.
- Revitalizar los esfuerzos de integración regional.
Para fortalecer Nuestra América, nos comprometemos a:
- Mantener un proceso vivo de coordinación entre gobiernos, movimientos, fuerzas políticas, sindicatos y pueblos.
- Ampliar alianzas con movimientos de resistencia internacionales y fomentar el diálogo con los pueblos del Norte Global.
- Convocar a la próxima reunión de Nuestra América en La Habana, Cuba.
Con este espíritu, y ante los grandes peligros, forjaremos un futuro para las Américas que fomente la unidad, la soberanía y la paz por encima del miedo, la violencia y la dominación extranjera”.