«Creer en lo    nuestro»   

Por: Luis Felipe Camargo

 

Como organizaciones asociativas de recicladores tenemos la obligación de solucionar nuestras diferencias y hacer acuerdos para generar un bienestar colectivo. En estos tiempos de democracia y de política, en nuestro gremio, es muy importante que aprendamos como organizaciones asociativas a elegir debidamente a nuestros dignatarios. Personas que tendrán la tarea de representarnos y mostrarnos el camino a seguir en pro de construir organizaciones dinámicas y fuertes, que busquen estrategias para hacer alianzas y acuerdos que nos saquen de comportamientos egoístas, que no caigan en la búsqueda del bienestar de unos pocos para el perjuicio de la gran mayoría. Compañeros, todos estamos en procesos de construcción en todo momento, los procesos se consolidan con base en nuestros saberes, debemos tener en cuenta que estos procesos son tan lentos o tan rápidos como queramos; procesos a los que tenemos que ponerles toda la atención posible, los recursos y el trabajo que sea necesario para lograr que estemos unidos y que valoremos el talento humano.   

La verdadera riqueza es valorar nuestros hogares, nuestras familias, nuestros adultos mayores y a nuestros compañeros de vida que son precisamente los que están con nosotros en las bodegas, en la calle, en las rutas históricas de prestación de servicio, buscando kilo a kilo un mínimo vital. Esa riqueza se crea cuando conocemos los estatutos de la organización, los respetamos como un acuerdo colectivo hecho por todos nosotros.

Estamos en un proceso de construcción de organizaciones con la esperanza de resolver muchas de nuestras situaciones de riqueza. Pero la pregunta es si realmente lo que consideramos riqueza únicamente se limita a los bienes materiales o si cuando hablamos de riqueza nos referimos a generar buen ambiente en nuestras organizaciones, cuando tenemos una buena actitud y generamos una buena convivencia con nuestros compañeros de asociación, cuando cuidamos que no se pierdan las cosas, que no se dañen, por descuido de alguno de nosotros y resultemos perdiendo dinero que estamos en procura de conseguir. Cuando valoramos a nuestros compañeros sabiendo que somos diferentes y estas diferencias son bien aprovechadas nos hacen fuertes. Vemos que hay unos compañeros recicladores de oficio que son organizados, a otros les gusta leer, a otros les gusta el deporte, trabajar, las matemáticas y todos esos talentos los debemos utilizar para fortalecer nuestras organizaciones. En el momento que estamos o vengamos a las organizaciones en procura de sacar provecho personal como avaros, sin importarnos los demás, debilitaremos a nuestras organizaciones y hay mucha gente externa que está esperando encontrarnos débiles para ellos darse su festín, tragarnos y desaparecernos. Somos ricos cuando nos sentimos orgullosos del proceso de construcción de organizaciones recicladoras que den ejemplo a todo el país.

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