«Editorial»

Por: El Callejero

 

 

La historia con h mayúscula e incluso muchas veces con minúscula es un territorio en disputa, la versión de los vencedores y de los vencidos es un discurso que se sobrepone de acuerdo a la línea ideológica del partido del gobernante de turno y esa es una constante no solo en los países tercermundistas, sino una realidad que impera desde que la historia dejó de ser una verdad aceptada y comenzó a ser susceptible de ser desdibujada, reescrita, reinventada y tergiversada, muchas veces.

Al mejor estilo de 1984 de Orwell, hay expertos encargados de hacer difuso el pasado, de desaparecer importantes archivos y relatos, para imponer su versión. En estos países de Latinoamérica la historia se ha reconstruido desde los ejercicios de la memoria, reconociendo que la voz de los vencidos es la que resguarda una importante verdad de los múltiples conflictos en los que nos hemos visto involucrados por cuestiones internas y por intereses externos, que han puesto en disputa la autonomía en el manejo de nuestros recursos y nuestros territorios.

Hoy, Argentina es un ejemplo de los enormes avances en el reconocimiento de la memoria y de la historia de las víctimas, pero también de la fragilidad de este importante ejercicio de resistencia social. El pasado 24 de marzo, se cumplieron 48 años del golpe de Estado que llevó al poder al último régimen militar. En estas cuatro décadas, Argentina se ha convertido en un ejemplo de justicia, al ser uno de los pocos países que logró llevar ante los tribunales civiles a los opresores militares, además de lograr que el Estado y la institución reconocieran que hubo un “plan sistemático de desaparición, tortura y exterminio, en el marco de un genocidio”.

En este contexto y en la búsqueda de la recuperación de la memoria de dicho exterminio, los organismos de derechos humanos, las organizaciones sociales, las madres de la Plaza de Mayo y los entes judiciales concluyeron que los desaparecidos fueron cerca de 30.000, un número que se convirtió en un emblema de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

No obstante, el actual gobierno de Milei y su vicepresidenta Victoria Villaruel vienen promoviendo otra versión, en la que no hubo un genocidio sino una guerra contra grupos subversivos, en la que se cometieron excesos; y mucho más grave aún, vienen promoviendo el hashtag #Noson30mil, exponiendo, como ya lo hizo durante su campaña que: “No fueron 30.000 desaparecidos, son 8.753. Estamos en contra de una visión tuerta de la historia”. Partiendo que en el “Nunca más”, el informe presentado en 1984 por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, que sirvió como base del histórico Juicio a las Juntas, figuran las denuncias de 8.961 desaparecidos.

La disputa no está en el número, ya que para las organizaciones que se han encargado de reconstruir esa memoria histórica comprenden, primero, que los militares expusieron que fueron más de 22.000 los asesinatos cometidos y que hay una gran cantidad de desaparecidos y de personas en las provincias que nunca denunciaron.

La cuestión es cómo un gobierno de turno puede poner en tela de juicio, décadas de reconstrucción histórica. A este mismo riesgo está expuesto Colombia, no para unas próximas elecciones, el riesgo estuvo latente cuando por apenas unos cuantos miles de votos se pudo haber elegido al hoy condenado Rodolfo Hernández, el actual gobierno con sus pros y sus contras reivindica y respeta la memoria social, pero nadie garantiza que siempre vaya a ser así.

Invitamos a nuestros lectoras y lectores a esta nueva edición en la que abordamos temas nacionales y locales. Que pasan por una interesante crónica de la Minga Indígena y su encuentro con el presidente Gustavo Petro en Puerto Resistencia, en la ciudad de Cali. Un análisis de la elección del rector de la Universidad Nacional, que se da en contra de la elección de egresados, estudiantes y docentes.

A nivel local se analizan propuestas importantes desde la agroecología para tener en cuenta en los encuentros ciudadanos; también se hace una primera entrega sobre lo que viene pasando con los operadores locales y una radiografía de la situación del INEM de Kennedy-Techotiba.

Cerramos esta edición con un reportaje sobre la Mesa de Rock de Techotiba, el comunicado público de Somos Bosque sobre la pérdida de cobertura vegetal del Bosque Bavaria, una crónica sobre el derecho al aborto y una fotoreportaje de un mural entre las calles de Timiza.

Los y las invitamos a que visiten nuestras redes sociales Facebook e Instagram @periodicoelcallejero y nuestra página web www.elcallejero.com.co También abrimos nuestras páginas para que hagan parte de esta red de periodistas independientes enviando sus artículos al correo: elcallejeroperiodico@gmail.com ¡No olviden apoyar esta red de comunicación popular, comunitaria y alternativa desde las calles de Techotiba!

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