Salud mental

«Salud mental»

Por: Yamile Valencia

 

 

Si antes de la pandemia, los problemas emocionales, psicológicos y psiquiátricos estaban en aumento, con la pandemia las estadísticas se duplicaron debido al encierro, la inactividad, la falta de ingresos y el miedo a la enfermedad. 

En la nueva realidad de la reapertura y una aparente época de pospandemia, las consecuencias en la salud mental, en los hábitos y en las condiciones de vida han sido evidentes, principalmente en la vida de los jóvenes y de las mujeres. 

Aunque no hay una sola definición de lo que es la salud mental, esta se define por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como ´Un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad´.

Para las mujeres mantener ese estado de bienestar no ha sido fácil, porque incluso posterior a la pandemia las dificultades económicas y la baja oferta laboral, las mantiene en condiciones de riesgo de violencia intrafamiliar y realizando labores de cuidado no remunerado, por lo cual han sido uno de los sectores más afectados. La tasa de desempleo es del 16%, con remuneraciones más bajas y mayores responsabilidades. 

Así mismo, los jóvenes también se vieron fuertemente afectados por el cambio de hábitos, el encierro y la ansiedad. De acuerdo a la encuesta internacional de Unicef y Gallup en 21 países, uno de cada cinco jóvenes, entre los 15 y los 24 años, respondió que a menudo se siente deprimido. Así mismo, expresan que con mayor frecuencia se sienten temerosos, enojados y preocupados por su futuro. Como consecuencia las enfermedades mentales severas se han disparado. 

Un efecto directo que ya se ha comenzado a sentir, son los niveles de violencia desbordados, que al día de hoy se viven en los colegios de Bogotá. Este año se han registrado cerca de 141 riñas entre estudiantes. También, preocupa el alto nivel de denuncias de violencia sexual, tanto en entornos escolares como en los mismos hogares, cifras que no ha entregado la Alcaldía Mayor. 

La difusión que se ha hecho sobre este tipo de enfermedades ha permitido que las personas se acerquen a los centros de salud para pedir ayuda. Porque a diferencia de las enfermedades físicas, las enfermedades mentales son silenciosas y comienzan a tomarse todas las dimensiones de la vida, la laboral, la académica y las relaciones personales. Por eso, es importante pedir ayuda psicológica y entender que, como cualquier otra enfermedad, descubrirla a tiempo puede salvar muchas vidas. 

Estas son algunas líneas que pueden ser de ayuda en caso de violencia sexual, vulneración a los derechos y ayuda psicosocial: 

La Línea 155, a nivel nacional, para orientación y apoyo frente a casos de violencia, así como orientación para lograr atención jurídica y en salud.

La Línea Púrpura 018000112137, WhatsApp 3007551846 funciona las 24 horas. Está dirigida a mujeres mayores de 18 años que identifiquen estar viviendo una situación de violencias.

La Línea 106 “El poder de ser escuchado” es una línea de ayuda, intervención psicosocial y/o soporte en crisis no presencial, atendido por un equipo de profesionales en psicología que brindan un espacio de escucha, orientación y apoyo emocional a toda la ciudadanía

La Línea 141, de protección a niños, niñas y adolescentes (esta línea es del Bienestar Familiar)

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