«Un diálogo con Sebastiao Pinheiro»

Por: Luis Eduardo Tiboche

 

 

Sebastiao Pinheiro es ingeniero agrónomo, maestro en Ingeniería Forestal de la Universidad de la Plata, Argentina y doctor en Residuos de Agrotóxicos y Contaminación de Alimentos de la Universidad Humbolt, Alemania. Excatedrático de la Universidad Nacional de Río Grande del Sur, asesor del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil e investigador en la Fundación Juquira Candirú. Es uno de los más reconocidos exponentes de la agroecología a nivel mundial, activista y luchador social contra el uso de plaguicidas y el control de la agricultura por parte de las corporaciones transnacionales.

El pasado 15 de octubre estuvo en Bogotá Sebastiao Pinheiro, específicamente en la localidad de Kennedy- Techotiba en la Unidad de Agrocultura la Adelita, hablando sobre Agroecología y soberanía alimentaria en la ciudad y en la ruralidad. El periódico El Callejero junto a otros medios de comunicación locales tuvo la oportunidad de dialogar con él y conocer un poco más sobre la perspectiva que tiene de diferentes temas, entre ellos la agroecología, lo que podría llegar a ser la reforma agraria y rural en Colombia y el papel fundamental que debe cumplir el campesinado en esa reforma. 

Cuéntenos un poco sobre su visión acerca de lo que encuentra hoy en Colombia con relación a la agroecología.

 Es muy bueno, nosotros desde Brasil acompañamos muy de cerca las elecciones, hoy vemos una esperanza gigantesca para el pueblo colombiano, quedamos muy contentos con la posibilidad que tienen en esperanzar, es un verbo raro, ¿no?, esperanzar un cambio, una nueva realidad en la que los colombianos tengan felicidad, equidad y nuevas oportunidades. La agroecología sirve para acelerar esos procesos ¿Por qué digo eso? Porque hoy la crisis es inmensa en todo el mundo, estamos en una línea o un momento raro en el que puede desatarse una guerra en Europa a una escala mundial, tenemos una crisis en la agricultura, en la industria y en la sociedad. Pero, la agroecología nos trae una gran ventaja porque podemos volver a producir alimentos para la mesa con calidad, con reconocimiento, con respeto al campesino, a su agricultura, a su sabiduría y a su cultura, entonces en la crisis el limón lo podemos transformar en limonada.

Voy a dar un ejemplo muy claro, el campesino podría tener una gran ventaja hoy, si se procura que todo el sistema de alimentación escolar sea de origen agroecológico. Este no es un tema de decir que no hay quien lo haga, al contrario, el desafío es provocar al campesino porque las respuestas son siempre efectivas. Si se logra que la comida escolar y la de obra social, que es mucho más amplia (maternidades, hospitales, hospicios, cárceles, junto a otras obras sociales), tenga alimentación de alta calidad de la agroecología, esto posibilitaría que creciera la agricultura campesina de una forma nunca antes vista. Eso ocurrió en Brasil, allí fue decretado que la merienda escolar fuera de base campesina agroecológica y ustedes lo pueden hacer mucho mejor.

Otra ventaja es poder discutir desde un planteamiento distinto la cuestión de la tenencia de la tierra ¿Por qué? porque hoy el territorio es básico para la agroecología y el agronegocio no quiere territorio, quiere EL territorio, porque sabe que desterritorializando la agricultura él manda en todas las etapas. Por eso, la tierra es tan importante, porque mientras nosotros tengamos territorio él no manda en todas las etapas. Posterior al tema de la tierra hay que entrar a discutir una reforma agraria pedagógica y una reforma agraria tecnológica, para construir esta nueva realidad en el campo colombiano.

 ¿Y en la ciudad? ¿Cómo percibe el tema en la ciudad?

En las ciudades tenemos un problema muy serio que es el gran número de personas desplazadas o sin posibilidad de tener acceso a un alimento de calidad. Si empezamos a hacer los huertos y huertas comunitarias se logra un proceso de reeducación para una vida más solidaria, más colectiva y más organizada. En esta situación queda claro que la ciudad gana mucho con estos aspectos de solidaridad en la producción. Hay muchísimos predios que están vacíos, esos predios pueden producir, nosotros tenemos muchos ejemplos de algunos que están produciendo mucho más que alimentos, están produciendo ciudadanía. En la ciudad la agroecología tiene otras funciones, la función principal es hacer que los niños no duerman con hambre, que las familias no tengan una alimentación industrial de baja calidad y que se pueda rescatar un nivel de calidad que la cultura permite con una alimentación sana y buena.

Cuáles son los puntos que deberían tenerse en cuenta para emprender la reforma agraria en Colombia:

 En Brasil tenemos una preocupación muy grande, la tierra no es todo, la tierra es lo principal, el territorio es donde se hace la agricultura, pero la agricultura se hace con una tecnología sana, libre de venenos o de armas químicas militares. Hacer eso, determinar ese territorio sano para el campesino es algo que se necesita. Además de la política pública de la tierra, también debe hacerse una política pública de la educación y una política pública financiera. Con estos tres elementos vamos a tener una regionalización y unos resultados fantásticos. Es la alegría de tener bajo sus pies un territorio ultra social para producir alimentos, con los que se construye cualquier sociedad en cualquier lugar del mundo, más aún acá en Colombia.

Qué mensaje les daría a los campesinos colombianos que se han sumado o que se quieren sumar a esta transición de producción:

 El mensaje que puedo dar a los campesinos es el mensaje de un trabajo que viene desde hace más de 50 años, cuando empezamos a luchar contra los venenos. Las empresas de venenos saben lo que hacen, ellas venden armas de guerra para campesinos humildes que no tienen entrenamiento militar para defenderse de esas armas. Entonces, los campesinos son víctimas de esas armas extremamente tóxicas, puedo dar muchos ejemplos, uno de ellos es un fungicida sistémico de DuPont que tiene el nombre comercial de Benlate y el nombre técnico de Benomyl, este empezó a ser comercializado en 1968, treinta años después, en 1998, este herbicida fue identificado en más de 30 casos en el mundo de provocar anoftalmia, es decir, niños que nacen sin ojos, los niños norteamericanos recibieron indemnización, los niños en Nueva Zelanda recibieron indemnización y ¿los niños de África, América Latina y Asia? Hoy este producto está prohibido en Estados Unidos y continúa siendo alabado en el gobierno Bolsonaro en Brasil ¿Por qué? Porque la DuPont tiene muchos intereses en comercializar allá, porque la corrupción es muy grande.

¿Qué pasa con los niños de México? Los niños de Jalisco, México, están orinando glifosato porque el uso es tan intensivo y tan desastroso que a los niños les tienen que hacer diálisis porque tienen los riñones paralizados, pero nadie sabía eso. El gobierno mexicano de López Obrador creo un decreto a pedido de su Secretario de Medio Ambiente y el decreto dice que tres años serán suficientes para eliminar totalmente del territorio mexicano el glifosato. ¿Qué ocurre? Una semana después 39 embajadores de la Unión Europea resuelven presionar al presidente del país para que no lo prohíba y la pregunta es ¿Qué tipo de relación es esa? ¿Qué tipo de inequidad? Porque ya está prohibido en Europa, es fabricado ahora en China sobre la patente europea de Bayer. Nosotros tenemos que tener más equidad, la equidad social lleva a la paz y lleva a la fraternidad.

El mensaje que dejo es ese, hay que cambiar y la mejor forma de cambiar, la más rápida es el paso hacia una agroecología donde no hay venenos, donde hay solamente una construcción de la vida microbiana en el suelo, de la vida en el interior de los intestinos, de la vida con calidad. Hoy 70.000 norteamericanos mueren de disbiosis ¿Qué es disbiosis? Es el efecto del herbicida sobre la microflora intestinal de los norteamericanos, pero eso no sale en los periódicos, no sale en los canales de televisión de América Latina.

El campesino debe entender que dejar los venenos es la mayor de las libertades.

Yo creo que usted resume unos retos enormes que tenemos en estos tiempos de apuesta por la vida ¿Nos va a volver a visitar? Esperamos que pueda continuar este diálogo y esta construcción.

Será un placer estar con ustedes, es una obligación, la hermandad latinoamericana tiene ese compromiso fundamental, porque Colombia para América Latina es un ejemplo, un ejemplo de país, un ejemplo de sociedad. Con nosotros los brasileños, también fronterizos, conjugamos una Amazonía que es hoy para el mundo algo muy importante, cuando se habla del clima. El clima amazónico está en manos de campesinos amazónicos, campesinos latinoamericanos, no es con diplomacia o con acuerdos de intereses de bancos y de multinacionales que se arregla o se soluciona el problema climático. El problema climático está en manos campesinas, es decir, es en el suelo campesino en el que se fijan los gases del efecto invernadero, es en la producción campesina que se aumenta la calidad absorbiendo los gases del efecto invernadero y eso para nosotros es una redención, es la redención de los campesinos latinoamericanos.

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