«¿Basta con ser mujer para sentirnos representadas?»

Paloma Valencia y el feminismo en primera vuelta

Por: Valentina Marín Gómez – Juliana Morales

 

 

El próximo 31 de mayo, Colombia celebrará la primera vuelta de las elecciones presidenciales 2026. En medio de una de las campañas más controversiales de los últimos años, atravesada por Tik Tok, YouTube, debates en canales tradicionales y discursos polarizados; donde las mujeres candidatas han tenido un protagonismo inédito, lo que acompaña la emoción histórica de poder ver a una mujer llegar al poder ejecutivo en Colombia. Pero esto también nos genera una pregunta incómoda y necesaria: ¿basta con que una mujer llegue al poder para hablar automáticamente de representación para todas las colombianas?

En medio de esta coyuntura electoral, resulta preocupante cómo parte del debate político ha reducido la representación femenina a una estrategia de campaña y a un discurso simbólico que circula fácilmente en redes sociales. La idea de que una mujer en el poder significa automáticamente un avance para todas las colombianas ignora que las mujeres no constituyen un grupo homogéneo ni comparten las mismas luchas, intereses o visiones de país. Tener una candidata en la contienda presidencial no garantiza, por sí sola, una agenda comprometida con los derechos de las mujeres, la equidad o las problemáticas sociales que históricamente las han atravesado. Más allá de celebrar un hecho histórico, estas elecciones también exigen preguntarnos qué tipo de liderazgo se está proponiendo y si realmente representa las necesidades de una ciudadanía diversa y crítica.

La participación ciudadana no puede limitarse únicamente al acto de asistir a las urnas cada cuatro años. En una democracia, votar implica asumir una postura crítica frente al país que se quiere construir y analizar con responsabilidad las propuestas, discursos y decisiones que cada candidatura representa. Más allá de simpatías personales, afinidades ideológicas o identidades compartidas, el voto debería responder a una reflexión consciente sobre las consecuencias políticas, sociales y económicas que puede traer cada proyecto de gobierno, tanto para el beneficio colectivo como para posibles afectaciones al bienestar común. Elegir a una o a un representante no significa respaldar únicamente una imagen o un símbolo, sino respaldar una visión de país que tendrá impacto directo en la vida de millones de ciudadanos.

Ahora bien, hablar de representación femenina en la política también implica reconocer que las necesidades de las mujeres en Colombia son amplias, diversas y atraviesan distintas realidades sociales, económicas y culturales. Mientras algunas mujeres exigen mayor participación en espacios de poder y toma de decisiones, otras —la mayoría—continúan enfrentando problemáticas más urgentes relacionadas con la violencia de género, la desigualdad laboral, el acceso a la educación, la salud, la seguridad y la garantía de derechos básicos. Por ello, pensar que todas las mujeres se sienten automáticamente representadas por una candidata únicamente por compartir el mismo género desconoce las múltiples experiencias que existen en el país. La representación política no debería medirse solo por quién ocupa un cargo, sino también por la capacidad de responder de manera concreta a las necesidades y demandas de una ciudadanía femenina diversa e históricamente desigual.

En este artículo queremos hablar particularmente de Paloma Valencia, quien representa a la derecha política del país bajo las banderas del Centro Democrático. La candidata dio varias declaraciones en una entrevista con El Tiempo sobre el feminismo, que desencadenaron varios reels que se hicieron virales en redes sociales y reabrieron un debate que vale la pena analizar.

En el live denominado Factos con candidatos presidenciales, Paloma dejó sobre la mesa una discusión sobre la diferencia entre representación simbólica y representación política real. Durante distintas intervenciones públicas, la candidata ha cuestionado algunas posturas del feminismo contemporáneo y aseguró que ciertos sectores consideran que “las mujeres de derecha no son mujeres”, argumentando que existe un estereotipo sobre cómo debería pensar una mujer dentro de la política.

El discurso de Paloma Valencia sobre el feminismo deja en evidencia una contradicción que no puede pasar desapercibida en medio de esta contienda electoral. Resulta problemático intentar reducir las críticas hacia sus posturas políticas a una supuesta persecución contra “las mujeres de derecha”, cuando gran parte del debate realmente surge de sus posiciones frente a derechos que durante años han sido luchas fundamentales para miles de mujeres en Colombia. La discusión no gira alrededor de si una mujer conservadora merece o no participar en política —porque eso hace parte de cualquier democracia—, sino sobre qué tan comprometida está una candidatura con las problemáticas reales de las mujeres del país.

En el plan de gobierno de Paloma Valencia sí aparecen propuestas relacionadas con mujeres y enfoque de género, aunque están planteadas desde una visión más conservadora, centrada en el cuidado, la familia y la autonomía económica. Sin embargo, gran parte del debate alrededor de su candidatura no surge porque ignore completamente a las mujeres dentro de su programa, sino por la forma en que aborda temas relacionados con el feminismo, los derechos reproductivos y la equidad de género. Su discurso político suele alejarse de agendas progresistas y se enfoca en una visión tradicional del rol de la mujer, especialmente alrededor de la maternidad, el cuidado y la familia.

Concretamente, sus propuestas apuntan a un liderazgo femenino anclado en el núcleo familiar y en la figura de la mujer como protectora del hogar, más que en la adopción de agendas de diversidad o de derechos ampliados. A esto se suma su rechazo a lo que ella denomina “ideología de género”, marcando distancia frente a movimientos feministas, el acceso al aborto y ciertas políticas para la comunidad LGBTIQ+. En otras palabras, Paloma Valencia parece pensar las necesidades de las mujeres desde una experiencia muy particular: la de aquellas que tienen las condiciones económicas y sociales para liderar y sostener económicamente a sus familias.

Y aquí es donde aparece la pregunta que más incomoda: ¿para qué tipo de mujer está pensada esta candidatura? Porque ignorar los derechos reproductivos no es una postura neutral, es una decisión política con consecuencias reales. Cerrar el debate sobre el acceso al aborto seguro es volver a un escenario de embarazos adolescentes sin acompañamiento, de mayor pobreza y de mujeres cabeza de hogar sin garantías para ellas ni para sus hijos. Las políticas públicas de género que realmente transforman vidas son aquellas que reconocen la autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos, su acceso a la educación sexual, a la salud reproductiva y a condiciones laborales dignas, independientemente de si tienen o no una familia tradicional que sostener.

Hay además una ironía: Paloma Valencia puede ser candidata presidencial hoy, en parte, gracias a décadas de luchas progresistas que abrieron espacios para las mujeres en la política colombiana. Las mismas luchas que su discurso tiende a minimizar o cuestionar. Eso no la descalifica como candidata, pero sí obliga a hacerle las preguntas que le haríamos a cualquier aspirante al poder: ¿su programa responde a las mujeres que viven en los territorios más vulnerables del país, a las que no tienen con quién dejar a sus hijos mientras trabajan, a las que enfrentan violencias sin red de apoyo? ¿Responde también a las niñas en embarazo que, ante una situación que no eligieron, toman la decisión de interrumpirlo —un derecho reconocido en Colombia desde 2022— y que bajo las propuestas de su candidatura podrían enfrentarse a la penalización? ¿O está pensando en un modelo de mujer que ya tiene resuelta la parte más difícil?

Votar con conciencia en estas elecciones implica también reconocer que el género de quien aspira al poder no garantiza nada por sí solo. Lo que garantiza o no una candidatura son sus propuestas concretas, su historial político y su disposición a responder por las necesidades de todas, no solo de algunas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nos gustaria enviarte todos nuestros contenidos digitales y periódicos quincenales, tan solo debes dejarnos tus datos y siempre recibirás en tu correo el contenido!