«Según el DANE, cómo está la calidad de vida de los colombianos»

Por: Yamile Valencia

 

Las condiciones de calidad de vida de los colombianos se miden de acuerdo al acceso a los servicios y derechos básicos como: salud, educación, alimentación, empleo, vivienda y patrimonio. El acceso a un mínimo vital es lo que garantiza cubrir con estas necesidades y no caer en la pobreza extrema. Según las cifras del DANE, la pobreza aumentó en medio de la pandemia, no obstante, según la explicación a estas cifras que ha dado el gobierno, las ayudas monetarias y los bonos han mitigado el alcance de la pobreza extrema, por lo cual los índices de pobreza se han sostenido en un 42.5%. El gobierno ha sido reiterativo en afirmar que, sin los bonos y las ayudas, como las de Colombia Mayor, Jóvenes en Acción y Familias en Acción la pobreza aumentaría a un 44%. Otra de las cifras que se resaltan ha sido la afectación que ha recaído sobre las mujeres, son ellas quienes más han perdido el empleo durante la pandemia, es imposible olvidar que muchas de ellas son madres cabeza de familia.

Para el DANE las personas que ganan menos de $331.668 al mes están en pobreza monetaria, y los que ganan menos de $145.004 al mes, están en pobreza extrema.

Al hacer un sondeo entre varias personas de sectores populares, se evidencia que, si en Colombia eran múltiples las necesidades económicas antes de la pandemia, ahora, después de la pandemia son más, porque todas las medidas que se han tomado: cierres nocturnos, toques de queda, cuarentenas y cuatro por tres, han generado mucho desempleo. Adicional a las necesidades, los riesgos y los miedos generados por la pandemia, se suma un aumento considerable de los precios a la canasta familiar, los servicios públicos y el arriendo. Al hacer un sondeo entre los vecinos y las personas más cercanas es posible verificar que los bonos y los subsidios que brinda el gobierno a las personas necesitadas y a las personas desempleadas no han llegado, estas mismas personas han pasado de la pobreza monetaria a la pobreza extrema. Su subsistencia depende principalmente de aquellos, que de buen corazón les han brindado algún tipo de ayuda. 

Como conclusión, el gobierno debe entender que la solución no es solo mandar a la gente a la casa, especialmente cuando las personas no cuentan con un mínimo vital para poder subsistir. Se hace un llamado para fomentar el trabajo en casa y las microempresas familiares con personas de bajos recursos, no siempre con las personas que tienen poder adquisitivo, porque siempre son ellos los beneficiados y a quienes tienen en cuenta a la hora brindar oportunidades de sostenimiento.

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