Vivir o morir

Por: Juan Manuel Arias 

 

La contaminación es una pesadilla para el mundo. Día a día se hacen más evidentes las consecuencias que acarrea no cuidar el planeta: el calentamiento global, que se ve expresado en nuestro país en fenómenos climáticos cada vez más potentes, El Niño, con calores intensos, sequías, incendios, escasez de agua y de comida; La Niña, con lluvias, inundaciones, derrumbes y pérdida de las cosechas.

Una de las razones es la mala disposición de residuos, que genera enormes daños; por un lado, están los botaderos a cielo abierto, que con prácticas como el enterramiento afectan la calidad del aire, porque todo lo enterrado se vuelve gas metano que sube a la atmósfera destruyendo la capa de ozono que nos protege de los rayos ultravioleta que genera el sol. El agua, a donde llegan los lixiviados que, mal tratados, se convierten en un líquido contaminado que proviene de los procesos de descomposición de miles de materiales que reunidos en un mismo lugar son de difícil tratamiento; la tierra que queda árida e improductiva y la biodiversidad que sigue siendo víctima de todas las afectaciones que esos mismos residuos les genera. Es así como, la mala disposición permite que esta casa común que es la Tierra se vaya llenando, poco a poco, de residuos.

La explotación de la tierra, desde la minería, robándole los pocos recursos al planeta, acabando con las montañas, desviando los ríos, convirtiendo las selvas en desiertos inimaginables, matando a la mayoría de las especies y acabando con recursos como el agua, llenándola de mercurio.

Pero todos podemos poner un grano de arena para ayudar al planeta haciendo una buena disposición de residuos, no enterrando, sino reciclando, reutilizando y reduciendo. Evitando el uso de plásticos que contaminan, diciéndole no a la explotación de los hidrocarburos, tratando de utilizar y de apoyar iniciativas de energías limpias y renovables como los paneles solares, sembrando árboles y prohibiendo su tala, cuidando las fuentes hídricas y protegiendo la fauna, para dejar de ser la raza que acaba con todo y convertirnos en la humanidad que puede cuidarlo todo y que puede dejarle un legado a las generaciones que vienen.
Un planeta para todos y no un planeta para nadie.

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